26 ene. 2008

Empezó por el final...

La obsesión de Heath Ledger

El actor era un gran admirador de Nick Drake, y quería filmar una biopic sobre el cantautor británico.

Fuente

18 ene. 2008

Esperando al 4

- ¿Por qué este tipo siempre llega tarde?

- Es un colgado, vos sabés. Desde que lo dejó la novia, esta hecho un pelotudo.

- ¿Tanto che?, igual, pensaba que era pelotudo de antes.

- No, antes era un pibe re piola, no sabés… además, un defensor como ninguno.

- ¿Si?, tan chiquito que parece….

- Si, chiquito, pero metete en el medio y vas a ver como te quedas sin patas…

- Si, ahora que me acuerdo, es macetón.

- Ah, mira como le miraste las piernas, putilín…

- ¡Dale, pelotudo!, sabés de lo que te hablo.

- Si, que te cabe por popa, ¿no?

- Ma si, pensa lo que quieras… Che, ¿no sería mejor que vayamos yendo?, este forro no va a llegar.

- Esperemoslo un rato más, 15 minutos, y vamos.

- ¿Por qué no lo llamas al celular?

- No tengo crédito.

- Tomá el mío.

- Es que él no tiene celular.

- ¿Por qué no me dijiste eso antes de decirme lo del crédito?

- Porque vos me preguntaste por qué no lo llamaba, y no lo llamo porque no tengo crédito.

- ¿Y si tuvieras crédito, lo llamabas a su celular imaginario de las mil fantasías?

- No, la llamaba a la novia.

- ¿Pero sos boludo?, ¿No me decís que cortaron?

- Uy, cierto… mirá que cagada que me iba a mandar. Que suerte que no tengo crédito.

- Bien, capo.

- Hablando de capo, ¿Qué es de la vida del Turco?

- Ahí, dando la vida por la Jihad.

- Dale boludo, ¿Qué onda con el Turco?

- Hace un tiempo que no lo veo, está laburando a full.

- No, ¿en serio?, ¿El Turco, laburando?

- Creo que vende merca.

- Ah, bueno… ¿Y eso para vos es un laburo?

- Se vive arriesgando el orto, está open las 24 horas, gana guita. Para mí, es laburo.

- En eso tenés razón.

- ¿Che, no viene ahí el pelotudazo?

- No boludo, eso es una mina.

- ¿Posta?, zarpada espalda la guacha.

- Debe jugar al Hockey.

- Igual, le doy.

- Boludo, te recaga a trompadas… Después el puto es uno.

- Vos le viste las gambas a tu amigo, no hay nada mas puto que eso…

- Si, que te guste una mina con el cuerpo de Viloni.

- ¿Viloni?

- Vicente Viloni, el de 100% Lucha.

- Ah, sos bien pelotudo… ¿Cómo sabés eso?

- Tengo a mi hermanito chico che…

- ¿El de 17 años?

- Pse.

-

- Cambiando de tema... ¿Sabés adonde vamos a ir?

- A la casa de Germán, supongo.

- Uhhh, ahí hay olor a faso todo el día.

- ¿Te molesta?

- Nah, pero que se yo, podíamos armarnos un partidito.

- Pero somos pocos…

- Yo decía al Winning.

- Ahhh, ¿Vamos a tu casa?

- Por mi… si no les jode mi hermano…

- Mientras no me venga a hacer una de Biondini…

- Viloni pelotudo, Viloni.

- Perdón, te ofendí al chongo.

- Che, bancame que voy al baño, me cago de risa y vuelvo, ¿si?

- Dale.

- ¿Sarcasmo?

- Con dos de azúcar, gracias.

- Che, vos estás cada día mas boludo…

- Gracias a mis amigos, que me hacen lo que soy.

- Ahí viene el guanaco este, ahora si.

- Bueno, ¿vamos a tu casa entonces?

- Dale, llamalo a Germán.

- No tengo credito.

- Toma el mío.

- Pero Germán no tiene Celular.

- Ufff.

26 dic. 2007

Recreo de videos!

Para cortar las vacaciones por las que está pasando este blog, decidí compartir algunos videos de un gran artista/imitador/parodiador, llamado Weird Al Yankovic. Con esto, me recibo de nerd, si señor!
De todas formas, muy pronto volverán las ficciones que tan poco les gustaban a mis.... 3 lector@s...

Sin más.... disfruten del humor...

the saga begins (star wars meets american pie)



fat (parodia de bad, de miguelito jackson)



whithe and nerdy (parodia de ridin' dirty, de chamillionaire)



don't download this song (even lars ulrich knows it's wrong)- parodia de we are the world, y con el agregado de que la animación está a cargo del gran bill plympton!



gump (parodia de jump, de presidents of the united states of america y a la película forrest gump)




amish paradise (parodia de gangsta paradise, de coolio)



like a surgeon (parodia de like a virgin, de madonna)



polkarama! (con parodias de coldplay, black eyed peas, weezer, gorillaz, the killers, entre otros)




BONUS:

Un stand up muy grosso, sobre el canon de Pachelbel, de rob p.









22 oct. 2007

La última flor-




Sobre la mesa se secaba la última flor que le había regalado. Yacía de costado dentro de un florero de cristal que, como el ojo de un insecto, reflejaba una realidad por cada arista que poseía. A través de él se veían a miles de Iris, sentadas, con los ojos cerrados, respirando con calma y fumando lentamente el ante penúltimo cigarrillo de su caja de diez y el octavo del día, respectivamente.
Junto a ella, en el sillón, descansaba el pequeño Humme. El pelo del gato era anaranjado, y parecía destellar en contraste con la blancura y pureza de los almohadones del gran sofá que descansaba en el living del amplio departamento.
En el suelo se desparramaban incontables revistas. Abiertas, cerradas, rotas y en perfecto estado, se unían formando una alfombra de novedades y chimentos, de biografías y programación del viernes 23, de fantasmas reales y de amores ficticios.
Las paredes estaban adornadas por fotografías que Iris sacaba. Humme, su modelo exclusivo, aparecía en la gran mayoría de los retratos, pero también estaba ella, estaba el río, y estaba, por supuesto, él.
La foto, recordaba, la había sacado hacía algo menos de un mes, la última vez que salieron como pareja. La última tarde de felicidad de la que Iris tenía archivo en su memoria.
Había sido martes, si. Un martes, a la salida del trabajo. J. la había pasado a buscar de sorpresa, con una humilde pero vistosa flor roja oscura, opaca, con un tono borgoña, sanguíneo.
Le dio la rosa, la beso, le tomo la mano y, caminando lentamente y hablando de quién sabe qué cosa, se fueron hacia el bar de siempre.
Se sentaron afuera. La tarde era calida y los últimos rayos de sol le daban al asfalto un tono más alegre que el de costumbre. Pidieron lo de siempre, entrelazaron sus manos y siguieron conversando acerca de esto y de aquello.

Iris se levantó del sofá, como queriendo alejarse de esa tarde, de ese recuerdo tan hermoso y cruel al mismo tiempo. Apagó el cigarrillo violentamente contra el cenicero y, con los brazos cruzados, caminó rápidamente hacia la cocina.
Ahí sirvió un vaso de agua y echó algo de comida al plato de Humme. El sonido de los bocaditos golpeando el plato fue un timbre perfecto para que el gato corra con hambre voraz hacia su cena. Ella lo miró comer unos segundos, hipnotizada, atendiendo con oído de músico al sonido que los pequeños y filosos dientes de Humme hacían al devorar los crocantes granitos.
Se despertó del trance y, calma, se descalzó. Caminó de puntas de pie hacia el baño, donde comenzó a llenar la bañera. El agua sonaba como una verdadera cascada en ese departamento invadido por el silencio. A lo lejos, el tronar de la comida del gato podía ser interpretado como las ramas de los árboles, quebrándose al paso de algún animal salvaje.
En el cuarto, Iris se quitó el resto de la ropa. Con mucha calma caminó desnuda hacia el baño y se metió en la bañera a medio llenar. Unos minutos después, su cuerpo estaba completamente hundido en un pequeño océano tibio. Dobló una toalla y la apoyó debajo de su cabeza y, en la tranquilidad de su baño, volvió al bar.

Había dejado la flor a su derecha, el mozo les servía su merienda por la izquierda. En la mirada de ambos había amor. O al menos así lo veía Iris. J. prendió dos cigarrillos y ella, agradecida, tomó el que le había ofrecido.
Fumaron mirando la tarde, escuchando el eco de una avenida muy transitada, pero también lejana.

- Me salió un trabajo- J. Cortó el silencio.
- ¡Que bueno!- respondió Iris con clarísimo sarcasmo- ¿Por cuánto tiempo te vas?
- Unos días- Murmuró, con el cigarrillo en la boca- no va a ser tanto tiempo como la última vez.
- ¿Y vale la pena?, ¿Te van a pagar bien?
- Si- Afirmó, mirándola a los ojos- muy bien. Después de esto, nos vamos a vivir juntos definitivamente.
- Si- Dijo ella, desinteresada, chupando su cigarrillo- igual que siempre.

Iris salió desde abajo del agua, donde se había sumergido para que la atmósfera de alrededor no se inmiscuya en sus pensamientos más privados. Sacó el agua de la cara, tomo una gran bocanada de aire, escurrió su oscuro y corto pelo y comenzó a silbar una vieja canción de los beatles.
Media hora más tarde, con el pelo mojado, miraba por el balcón la ciudad que comenzaba a oscurecer. El día era muy parecido a aquel en el que le habían regalado esa flor, que, desde el florero, parecía mirarla con sorna. Encendió el último cigarrillo de la caja y, con los ojos algo colorados, suspiró.

- Esta vez es en serio- Dijo J.
- Si, en serio. En serio es todas las veces, y todas las veces te creo. Hoy no. Ya no.
- Gracias a este trabajo vamos a poder ser felices, vivir juntos, como siempre quisimos, Iris. Si no querés hacerlo, no pongas excusas tontas.
- ¿Excusas tontas?- casi susurró- No me parece que no aceptar plata manchada con sangre sea una excusa tonta.
- Callate- Susurró exaltado J.- vos sabes que a mi tampoco me gusta...
- No parece.

“Basta”. Sacudió la cabeza y dio la última pitada a su cigarrillo, que luego tiraría por el balcón. Entró, tomó su cámara de fotos, y en puntas de pié se acercó a Humme, que estaba acostado en una maceta grande que se ubicaba en uno de los ángulos del living. El gato no era conciente de la sesión fotográfica de la cual era protagonista por enésima vez. El flash inundaba ese pequeño sector de la casa por unos segundos y volvía a apagarse hasta que, otra vez, un relámpago salía de la cámara de Iris.
Gatilló la cámara una, dos, miles de veces y en su cabeza no podía dejar de pensar en disparos, en balas, en sangre borgoña.

- Por supuesto que te amo, pero nunca estuve ni estaré de acuerdo con esto.
- Lo se linda, pero me comprometí, ya está. Es la ultima- le decía, besándole las manos- lo prometo.
- Pero que sea la última en serio. No voy a poder aguantarlo mucho más.
- Lo se, mi vida, lo se.

Se levantó tan violentamente que se mareó. La cámara cayó al suelo, pero afortunadamente no sufrió ningún daño. Iris se sostenía contra la pared. Llorando, quebrada, con ríos de lágrimas que empapaban su cara, que habían comenzado a derramarse cuando veía a Humme, victima de sus disparos.
La noticia le había llegado esa mañana. J. había muerto en un enfrentamiento con la policía. Lo habían encontrado en una casa hecha con cartón, madera y zinc a unos 80 kilómetros de donde vivían. Él y otras tres personas tenían secuestrado al hijo de uno de los más famosos empresarios del país. Parece que, cuando los descubrieron, J. fue el primero en disparar, y las balas del otro lado no demoraron. 7 balazos, dicen algunos. 9 aseguran otros. A Iris no le interesa.

- Yo no quiero que nuestro hijo se críe con un padre delincuente- Había dicho, con lágrimas en los ojos.
- Yo tampoco quiero eso. Vamos a ser felices, Iris, te lo garantizo.

Iris gritó. Corrió hacia la mesa y tomó la flor con fuerza, estrujándola. Los pétalos se destrozaron y las espinas hicieron sangrar sus delicadas manos. La rosa cayó por el balcón, junto a unas gotas de sangre, que mancharon el asfalto gris, gris, gris…


19 sep. 2007

Lola-


La ventana de la habitación de Lola detenía el incesante viento que azotaba la ciudad. Ella, refugiada entre esas cuatro paredes, se dedicaba a mirar un pequeño libro. En él, figuras de todo tipo se alzaban, troqueladas, sobre sus páginas de cartón.
La historia comenzaba en una casa, donde una pequeña niña dejaba, sin querer, una rebanada de pan sobre una tostadora antigua, de esas que se debían poner sobre el fuego. La página siguiente mostraba un pequeño fuego que salía de las tostadas, que se podía mover por medio de una especie de palanca de cartón que sobresalía de la parte inferior del libro, qué lograba que el estático papel se convierta en una cruel lengua de fuego que bailaba peligrosamente junto a una cortina amarilla. Después, como todos podemos imaginarnos, la cortina se prendía fuego, y la protagonista del cuento miraba con terror la escena. Sus pequeñas manos podían ser movidas por el lector, para lograr el efecto de miedo y asombro en la niña de la historia.
Lola dejó el cuento en esa página. Ya sabía que luego la niña protagonista, en un acto de genialidad, llamaría a los bomberos y que ellos, casi instantáneamente, llegarían a su hogar con su potente coche- bomba y solucionarían el problema, dejando a todos felices. Ella había visto ese libro miles, millones de veces. Pero cada tanto volvía a sus páginas. Había algo en él que la atraía.
Se levantó del suelo y comenzó a revisar un gran baúl que se escondía debajo de su cama. Lo arrastro con mucho esfuerzo y, como si fuera un tesoro milenario de piratas, lo abrió, lentamente, sabiendo lo que iba a encontrar y, al mismo tiempo, esperando sorprenderse con sus muchas riquezas ocultas en el fondo de aquel cuarto.
En vez de galones, había muñecas. En lugar de doblones, podían verse pequeños vestidos pasados de moda que, con cuidado, fue probando en cada una de sus decenas de barbies. También había pequeños caballitos de diversos colores, con imágenes cursis tatuadas en sus lomos: Estrellas, soles y lunas, adornaban a los equinitos policromáticos.
Contra su ventana comenzaban a vislumbrarse pequeñas gotas que se estrellaban contra el vidrio, dejando su efímero rastro en él, recuerdo de su vida en caída y de su muerte violenta, aplastada contra el frío cristal.
Lola juntó todos los juguetes que había tirado. Los volvió a esconder en esa fortaleza que parecía ser la parte inferior de su cama y se levantó. Lentamente, volvió a ponerse los zapatos y, parada en el marco de la puerta vió, con impotencia, el cruel paso del tiempo. Minutos más tarde le diría a su madre que no podía creer que hubieran mantenido su habitación intacta, y luego cenaría con ella, su padre, su marido y su futura hija, dormida en su vientre, futura heredera de todas las aventuras nacidas en la imaginación de Lola.

14 sep. 2007

Soltería-


Las cosas cambiaron desde que te fuiste. La heladera dejó de estar llena y el cajón de la ropa está más desordenado. La cama la hago bastante poco… Dormir entre las sabanas arrugadas no es tan malo como parece.
Cuando me levanto, alrededor de las 8 de la mañana, debo hacer mi desayuno. Labor que vos tenías, no se si recordas. Dos tostadas apenas untadas con queso blanco y un café con leche. Hoy, las tostadas se me queman y hace 10 días que se acabó el queso… los 10 días que estuve solo.
Con el tema de la ducha salí ganando. Creo que gasto litros menos de agua bañándome solo que cuando lo hacíamos juntos. Claro… consideremos también debíamos bañarnos dos veces, prácticamente.
No descuento tampoco el beneficio que tengo con el baño. Siempre que quiero usarlo está disponible. Nadie tarda media hora peinándose, maquillándose, o simplemente untándose durante quien sabe cuanto tiempo miles de cremas para miles de cosas diferentes que hasta, creo, se combaten entre sí.
Cuando llego de trabajar, veo los resúmenes de los partidos del domingo, incluso hasta el miércoles. A la noche veo películas de acción y hasta los domingos puedo ver las carreras con el volumen alto.
Puedo quedarme jugando al Winning hasta las 4 de la mañana sin ningún tipo de culpa y puedo alquilar películas en las que no hay sentimentalismos ni dramas eternos. Los balazos son la banda de sonido de mi soledad.
Cuando dejo algo afuera de la heladera, nadie me grita ni me reta. A veces lamento eso, lo admito, porque las gaseosas calientes son tibios venenos para mi arrogancia.
Puedo leer horas y horas, sin nadie que me desconcentre ni quiera concentrar mi atención hacia sí. Puedo acomodar y reacomodar mis dvd y mis libros cuantas veces quiera, y en los lugares que vos no los querías.
Se podría decir que desde que te fuiste estoy viviendo la vida que soñé cuando tenía 15 años. Y por unos días estuvo bien. Pero hoy, esta noche, tal vez extrañe tus quejas por la ropa en el suelo, o la suciedad de la bañadera. Tal vez extrañe ver desperate houswives o algún reality de esos que te gustaban tanto donde los gays le dicen como comer a un cavernícola, o ese de las niñeras vs. Los bebés satánicos.
Se podría decir que esta noche voy a estirarme en la cama como los días, desde que no estás. Pero esta noche, cada vez que toque tu lugar, vacío y frío, Voy a sentir que algo falta en este mecanismo de perfección al que denomino vida. Voy a sentir que me faltás. Voy a sentir que, en realidad, te extraño.

19 jul. 2007

Boogie no murió-


"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro"


Roberto Fontanarrosa
(
26/11/1944 - 19/07/07)


Un Giorno Trisstisimo